Cuando el DeLorean desaparece en Regreso al futuro, deja dos huellas de neumáticos en llamas sobre el asfalto. Tu vuelta a casa después de la noche de juegos también se merece algo de ese dramatismo, solo que sin condensador de fluzo y sin visita posterior de los bomberos.
Para eso están las luces LED para válvulas de bicicleta. Enroscas una en la válvula de la rueda delantera y otra en la trasera, no hay que hacer nada más y no necesitas herramientas. En cuanto empiezas a pedalear, los LED de colores se funden en un anillo luminoso que gira con la rueda. Hay siete modos de parpadeo para elegir, desde una luz fija y tranquila hasta un cambio de color frenético, y las pilas de botón ya vienen incluidas.
Comprueba antes tu válvula: las luces encajan en válvulas tipo coche (Schrader) y válvulas Dunlop, habituales en muchas bicis urbanas, infantiles y de montaña. No encajan en válvulas francesas (Presta o Sclaverand), la válvula fina con la pequeña tuerca moleteada en la punta.
Para todos los que circulan de noche y prefieren llamar la atención antes que pasar desapercibidos. El viaje en el tiempo, eso sí, lo sigues organizando tú.