Cuando en Nueva York suena esa sirena concreta, la que más bien aúlla que chilla, media ciudad lo tiene claro: por la esquina aparece un Cadillac de 1959 reformado, con el techo cargado de aparatos, y de él bajan cuatro hombres en mono de trabajo que aseguran que lo del fantasma se arregla enseguida. El ECTO-1 es el único coche de empresa de la historia del cine con más personalidad que algunos protagonistas.
Los Cazafantasmas Coche a Escala ECTO-1 1/24 se toma su buen espacio para ello. En esta escala grande, el equipo del techo está resuelto pieza a pieza: luces de emergencia, antenas, el carrete con la manguera y el módulo rojo y blanco del final. A eso se suman la parrilla cromada, los neumáticos de banda blanca, un interior visible a través de las lunas, la franja roja lateral y, por supuesto, el logotipo del fantasma tachado en la puerta.
Para quienes ya de niños sabían exactamente a qué se querían dedicar. La trampa para fantasmas del maletero, eso sí, corre de tu cuenta. ;)